martes 21 de abril de 2009

Luna Vieja



Mi cuerpo responde a los impulsos de una capacidad somnolienta.

Obligo a las piernas, aun no puedo despegar del todo los pitañosos párpados,

me fatiga la carga de los brazos...quiero dormir.

Observo por la ventana y me percato de que la Luna se ha marchado de nuevo. Malvada endemoniada...

La otra noche firmamos un armisticio pero veo que has conseguido burlarte de mi...lamiste mi piel aparcando el calor en ella para esconderte nuevamente.
Lo que aun ignoras es que mi pellejo es denso y puede resistir el NO olvidarte.

No volverás a timarme más, no, nunca más. Me importa un rábano que no aparezcas para alumbrar la noche, por mi como si no quieres aparecer para siempre.
-¿No sabes que no puedo ir detrás de nadie?- ¿No lo sabes?,
Siento mucho que no te hayas percatado mucho antes, te hubieses ahorrado muchas funciones.

Y no creas que te echare de menos, no Luna, está noche no lo haré. Tengo cosas más valiosas que tu sola presencia- ¿qué pensabas?- ¿ te creías única?
No hermosa Luna, no eres tan principal, ya no lo eres.

Quizá cuando pretendas regresar ya no precise la luz nívea que me regalabas, medítalo.
Pero ¡¡¡que diantres estoy diciendo!!- si tú te mueves según dicten los aires o el embrujo del cosmos. Vas y vienes, te escondes tras los cirros porque no tienes remordimientos y tan solo te muestras cuando la bóveda se encuentra serenamente vacia...no seas tan vanidosa, casi tan cargante como yo, pero te seria imposible superarme.

Eres sumamente cobarde. -¿sabes que haré ahora?- Abriré de par en par las ventanas y tocare a las nubes con la punta de mis dedos. No te rías de mi, ellas son mucho más versadas que tú.

Obsérvame;
Así es Luna, eso ha sido un salto al vacío, y como podrás ver he caído de pie junto a los luceros infectados.
Y lo que escuchas es el repetitivo sonido de los aplausos. ¿ Lo ves?- Has extraviado tu espacio en mi cielo, por presuntuosa.

-¿Sigues pensando en no aparecer? Me dará exactamente igual, mis noches seguirán, contigo o sin ti.

M.C 20/04/09

jueves 26 de marzo de 2009

En un frágil poemario.



1-
Aquí, en mi propio abandono, en plomizas horas, sello estas palabras con tachaduras de etéreos y trasparentes versos, mientras la tarde tendrá que soportar mis continuas palabras. Me agita el cruel ritmo de las tragaldabas aspas del reloj...
Debajo del mudo espacio de la deteriorada piedra donde me hallo, ruidoso jolgorio, turbios andares, vidas derramadas..., bañan con su consonancia el gris oscuro de mis profundidades subterráneas. Abundancia que solitaria flota pretendiendo silenciar mi mundo, rozando tan solo la armonía de una codiciada voz. Pero el orbe de ahí arriba me rodea con tambores de irónicos aires.
Aun no sé como transformar en alegría, las endebles lágrimas.


2-
Soy una ola
empujado por el flujo y la melodía,
por la celeridad y el semblante
del deleite.


3-
Respiro en un raquítico poemario
con su indecisión ilesa
sin embargo si vous volviera
y me acometieras lo bastante
mis locuras serian imágenes
mis extremosidades ponderaciones
mis estupideces parodias
mis contradicciones disparates
mis apatías repeticiones.


Respiro en un frágil poemario.


4-
Imagino sin recordar el imperio de tu boca.


5-
En el erial,
la tierra
En el litoral,
el vestigio
En el Mar
la espuma,
aquí, la vida
aguarda
Después del temporal,
la quietud
Después del reposo,
la furia,
Después del lid,
el dorso
Después del óbito,
la ausencia.


M.C 26/03/09

miércoles 11 de febrero de 2009

Destino



Mi vida es como la de un personaje del antiguo testamento, osado o cobarde, pero nada flamante ni acomodada. Estoy obligado eternamente a luchar contra el Ángel del destino, a rebelarme contra los dioses, a doblegarme. Sin instantes de certeza ni de sosiego continuado, debo sentir constantemente la presencia de la conciencia, que me castiga porque me quiere. A veces parece que el destino contiene mi cólera y me permite continuar como a los demás por el común sendero de la vida, pero nuevamente la mano vuelve a empujarme contra los tórridos zarzales.
Me hunde en el abismo más profundo y me muestra toda la magnitud del delirio y de la desesperación, me levanta hasta las alturas de nuevas esperanzas, donde otros débiles se derriten ante la lujuria, yo quedo postrado en la oquedad del dolor.
Cuando pretendo salir de este siniestro mundo, cuando la infancia quedo extinguida, huyo al eterno refugio de los insatisfechos y me refugio en el peligroso mundo de los libros.
Mi destino, una especie de cordial hostilidad, agudiza dolorosamente todos los conflictos, la vida me duele porque la amo, y ella me ama porque me tiene sujeto con fuerza, ya que admito en el dolor la mayor posibilidad de sentimiento. Tal destino no quiere dejarme escapar, me esclaviza una y otra vez para convertirme en un perenne mártir.
Vivo muerto en vida y cada instante antes de finar compruebo la naturaleza mas compacta y mareante del ser, la tensión patológicamente acrecentada de sentirme "yo mismo".

Jamás querré mejorar mi fortuna, esquivar al destino, hacerlo flaquear. No ansiare la consumación carnal,el remate,el descanso final, solo deseo acentuar mi vida en el dolor. No quiero quedar vidriado, ni reflejar gélidamente el caos alterado, sino permanecer como una flama, auto afligiéndome.


No deseo ser dueño de mi destino, sino su fanático esclavo.


M.C 11-02-09

martes 3 de febrero de 2009

Todo a Cien


Necesito reciclar mis ansias de amar.
Averiguo en un "Todo a cien":
Gafas sin sol para traspapelar
distintivos de mi penúltima pasión.

Suela de zapato del 42 que gaste
en una habitación de inocencia olvidada.
Cordón umbilical para prolongar el divino
silencio hasta mi catre...

Labios de colofonia para besos de saldo.
Carboncillo que sólo escriba sonidos.
Unos quevedos para ver mejor tus evasivas.

Dvd digital ,con programa de retentiva.
Tenedor firme para trillar mis días tristes.
¡Dietario, con heridas de días señalados!

Barra libre en tu zona púbica.( El pan de cada día)
Un trio de folios arrugados en el bolsillo;
un ojo lleno de lienzos,
un esprimidor y una licuadora sin colador,
una poesia...
acabada en impar.

M.C

martes 11 de noviembre de 2008

Esquirla de humo.


Agarra un copito de cielo y vuela alto,
sonrisa enrevesada, para algunos polvo,
para otros, bailarina de sueños y asfalto.


Elévate.
Lanza un beso de miserias.
Dile al mundo que no es mundo,
rásgale al conejo la chistera.

Y míranos.
Míranos desde tu pobreza,
desde tu flotar en la nada,
castillo sin juglares ni princesa.


Y dinos,
desde la perspectiva del patriota sin tierra:
“Ni gime el manglar, ni rompe la estera,
ni abarca el pan en los focos de tiniebla”.

Ni viento, ni marea,
ni verso incrédulo de dioses.
Ni besos, ni mentiras,
ni novelas que nacen sin autores.

Sólo tú,
esquirla de humo,
alienada por creada.
Viejos inquisidores.
Sólo tú,
desde el cielo más negro,
dejas de un lado los paraísos,
y enseñas un trocito del infierno.

M.C

jueves 18 de septiembre de 2008

Necesito



Necesito rescatar el estiercol del pasado,
la umbría de aquellos accesorios de la niñez ,
eléctricos trenes, la pelota y cuentos deshojados
que un buen día enterré bajo la amnesia.
Necesito salvar del abandono la silueta del arrapiezo selvático y turbio que fui.
La ingenuidad cruel, el rostro exótico de la puericia y la ortodoxia de siempre.
Necesito regresar a la narcosis del rapsoda.
Entre grafemas, a chocar contra aquilón, con su gélido llanto, a llenarme la boca de castañas y esperar a que las pascuas queden finadas.
Necesito descoser la frontera tejida de inquietudes maduras y triviales.
El fragor, la copla venidera y el compromiso.
Escapar de la mierda que resulta subsistir en la atroz urbe. (la amargura araña el núcleo de la médula)
Necesito redimir los momentos de mi infancia para no dejar de existir.
M.C

martes 1 de julio de 2008

Aquí


Aquí donde el asfalto es camino, siento mis pasos.
En la tibia incertidumbre de su latoso itinerario
Hago de mi tortura porvenir sobre la marcha.

Aquí donde el humano cumple penitencia,
Implorando morapio las gargantas arenosas
Y el sutil ocaso invita al errante.

Aquí donde respirar es cosa de pocos.
Restriega mis vísceras un latido de pavor
Y me ampara para plañir sobre unos folios impolutos.

Aquí donde el arte, como retales y fabulas
Afloran mis palabras coloreadas y ceñidas
Musitando efímeras tonadas.

Aquí donde sería cielo, si tú regresaras,
El sol jugaría otra vez con el viento,
Revelando el fulgor
de tu corazón.

M.C