lunes, 12 de marzo de 2007

Una Gota


Sólo eres una gota
de lluvia caída del vasto cielo,
donde atardece en el crepuscular
refugio de tu presencia.
Allí te aguardo y soy tu primavera,
aquella que el viento
agita en palmeras,
y se viene como destrozando
la mas deshojada higuera.

Llegas tan de repente,
como golpeando la puerta
con los pies,las manos
con el alma siempre dispuesta
a entregar el cariño en prístina esfera.

Y ahora que sigues a mi lado,
en forma de verso que me reclama
mi contractual presencia,
te entrego la luz de mi aurora
los rocíos de mis ojos
las cerezas de mi boca
y aquel beso que guardado
he dejado para ti en una estrella.

M.C