
Frenarme en una milésima de tiempo,
tan solo para comprender
por qué sus ojos me penetran
sin ninguna intención,
por qué su boca me enciende
sin quererlo
y se silencia cuando la pretendo.
Detenerme a un segundo de cada atardecer, solo para procurar poseer todas sus imágenes bajo el zurdo y hallar por qué el destino puede calar tanto.
-su camino,
-mi senda,
Pararme a un solo paso de la nostalgia, para tratar de entender por qué el alma puede enmarañarse tanto entre los desnudos dedos sin tener la oportunidad de esquivarla.
Hoy detengo mi caminar justo enfrente de cada primavera, para intentar rozarla con un gesto...hasta el pecho, hasta la melancolía ya fatigada, hasta el bendito silencio, hasta vararla en mi orilla que no declina de esperar....
....su trocito de cielo.
M.C

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